Holanda, Leticia y su otra amiga recibían notas de Ariel felicitándolas y halagándoles por sus poses, sobretodo a Leticia, porque él sentía algo lindo y extraño en ella. Un día, Leticia comenzó a sentirse mal, dolorida. Era tan flaca y hacía unas poses bárbaras que finalmente se cansaba y se ponía sensible. Ariel quería verla, prometió en una de sus cartas que iba a ir a visitarlas, pero principalmente para conocer a Leticia.
En la próxima foto se puede ver un tren, este hace relación con el tren en el que siempre pasaba Ariel. "...y esperar el tren de las dos y ocho que venía de Tigre. A esa altura de Palermo los trenes pasaban bastante rápido, y no nos daba vergüenza hacer la estatua o la actitud. Casi no veíamos a la gente de las ventanillas, pero con el tiempo llegamos a tener práctica y sabíamos que algunos pasajeros esperaban vernos. Un señor de pelo blanco y anteojos de carey sacaba la cabeza por la ventanilla y saludaba a la estatua o la actitud con el pañuelo"
Elegí como segunda foto a 3 amigas representándolas a ellas, Leticia, Holanda y la narradora. "Con Leticia y Holanda íbamos a jugar a las vías del Central Argentino los días de calor". " Abríamos despacio la puerta blanca, y al cerrarla otra vez era como un viento, una libertad que nos tomaba de las manos, de todo el cuerpo y nos lanzaba hacia adelante" El fondo representa la libertad en mi opinión.
Como tercer y última imagen se observan mascaras de festivales y ropa, esto es debido a todos los disfraces que estas amigas usaban para convertirse en una estatua lo mejor posible así las demás pudieran adivinar. Estos eran esenciales. "Leticia y yo escogíamos los ornamentos... Las actitudes no requerían ornamentos" "Los ornamentos se destinaban casi todos a las estatuas, donde reinaba una libertad absoluta. Para que una estatua resultara, había que pensar bien cada detalle de la indumentaria"


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